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 Asunto: Crónicas de la Luz.
NotaPublicado: 30 Oct 2013, 11:21 
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Nota Preliminar: La identidad del protagonista de estas crónicas, cuando se menciona, se ha ocultado bajo el seudónimo “Somehow”. Su verdadero nombre atraería sobre él la no deseada atención de todos los cazarecompensas del Imperio Amarr.

Capítulo 1: Hiroe.

Casi de mi estatura, morena, delgada pero de generoso busto, era la joven más hermosa que nunca habia visto. Su rostro, que gozaba de las exóticas formas de los de su raza, era de gran belleza y sus ojos, oscuros y almendrados, como era de esperar en los nativos de Achura, me miraban con toda hostilidad. Los centinelas amarrianos que la custodiaban permanecieron a su lado una vez dentro de mis aposentos.
-Podeis retiraros –les ordené.
-Alteza, esta esclava no lleva implantes de obediencia y su comportamiento no es previsible –replicó el oficial al mando.
-Os he dado una orden directa. Me pregunto si esos implantes no serían de mejor uso en vuestras vacías cabezas.
El oficial no osó replicarme de nuevo y nos dejó a solas.
-¿Siempre los amarritas intimidais vuestras inferiores?
La esclava podía hablar bastante bien mi idioma. Su voz era muy linda, pero el tono de su pregunta había sido realmente altanero.
-No te he pedido que hables.
-¿No? Mi amo dice que tú necesita aprender idioma de Achura ¿Para que venido yo aquí entonces? ¿Hay... algo más?
Mientras me preguntaba, la esclava se despojó sugerentemente de su capa, dejando a la vista las enjoyadas y reducidas prendas de una danzarina exótica. Logró así despertar mi deseo, como prentendía, sabiendo que mi autoridad sobre ella era muy limitada. Era inteligente y le gustaba arriesgar. Lúcida, sin implantes ni drogas. Como yo había solicitado.
-Tu amo es muy afortunado. ¿Como te llamas?
-Yo no soy una esclava de placer, amarrita. No tú equivoques. Yo me llama Hiroe. Yo baila privado para mi amo.
-Mientes. Tu amo es nuestro Emperador*. En el Imperio Amarr está prohibida esa clase de entretenimiento. Es immoral.
-Yo nunca miente. Amarritas son religioso solo delante de gente. Tú igual.
Había cierto aire cómico en su hablar, que pretendía ser desafiante pero estaba repleto de errores.
-No me digas “amarrita”, es incorrecto, yo soy un amarriano.
Hiroe cambio de expresion radicalmente.
-Yo quiere aprendo tu idioma. Tú quieres aprende mi idioma. Nosotros podemos ayudar a nosotros los dos. No como esclava y amo: Como amigos.
Ella sabía que un amarriano jamás le daría ese trato a un ser inferior. Pero su petición no estaba fundada solo en sus propios deseos, también en los que estaba detectando en mí.
-De acuerdo Hiroe. Seremos amigos, pero siempre que estemos solos, como ahora ¿entiendes? Igual que en privado, cuando bailas para el Emperador. Yo soy... igual que el, si.
La joven sonrió por primera vez, ganandome aún más nuevamente.
-No, tú no igual que mi amo. Tú más guapo.

Aquel fue nuestro primer encuentro, al que siguieron muchos otros durante el mes siguiente. Mis estudios de pilotaje aquellos grises días corrían parejos a los de la escuela diplomática. Todos los miembros varones de la Familia Imperial estábamos llamados a ser Embajadores del Imperio. Prepararme para ser piloto estelar había sido una fría decision propia y una ardua tarea. Sin embargo, cada vez que Hiroe me era enviada para practicar su idioma, mi vida se llenaba de luz y calor. Nació entre nosotros una verdadera amistad, que mis convicciones me impidieron por un tiempo llevar más allá. Ella era una esclava, un ser inferior… pero lentamente, el fuego de mi corazón comenzó a devorar todos mis principios. Cuando Hiroe me dio a entender que mis sentimientos eran correspondidos, algo en mí cambió para siempre. Desde ese momento ya no fuí nunca más el mismo hombre.
Pero nuestro último encuentro... había de llegar un triste dia.
-¿Qué te sucede hoy? –pregunté una vez se marcharon los centinelas.
-Tengo una noticia que decirte. Me han designado para recibir implantes.
-Las bailarinas no llevaís implantes. Reducen vuestra naturalidad y capacidad de improvisación. ¿Qué tipo de implantes?
-De obediencia. Mi amo ya no quiere verme bailar. Quiere otras cosas y sabe que no las tendrá de buen grado.
El dolor en mi pecho casi me impedía hablar.
-Hiroe, conozco bien al Emperador; jamás renuncia a sus deseos.
-Entonces hoy atenderé solo a los mios, que son también los tuyos. Si he de entregarme a otro por obligación, quiero hoy, por mi propia voluntad, entregarme a ti, mi amor. Lo que me suceda después... ya no me importará tanto.
Aquella tarde nos amamos por primera vez, apasionadamente, y, sabiendo que por última vez, a veces, entre lagrimas. A la hora de partir, Hiroe se despidió para siempre.
-Nunca te olvidaré. Podrán ahora darme drogas, poner implantes y borrar tu memoria de mi mente, pero estarás en mi corazón toda mi vida. Adiós.
Y con esas palabras salió por última vez de mis aposentos.

Pero no de mi vida. De hecho, mi vida es ahora, gracias a ella, la de un prófugo oculto en un estado extranjero. Después de desvalijar el palacio imperial y sustraer del mismo la más preciada posesión del Emperador, sé que jamás podré volver a entrar en Amarr. Pero esta vida ya no es mía, es nuestra vida... y nunca he sido más dichoso.

*NdA: Heideran VII. Nótese que la acción narrada en esta crónica es anterior a la actual, siendo la Emperatriz Jamyl I quien gobierna el Imperio Amarr hoy día.

Capítulo 2: Ruyman.

Caldari es un estado acogedor solo cuando tienes los suficientes isk. Después de abandonar el Imperio, contaba únicamente con mi fragata y los créditos necesarios para mantenerla a punto. Hiroe no pedía lujos, pero yo quería dárselos. Así que mi entrenamiento como piloto de combate hubo de emplearse a fondo. La armada de Caldari no siempre puede implicarse directamente en la seguridad de su propio espacio navegable*, pero, tratando con los agentes adecuados, es facil encontrar beneficiosas misiones a las que ser asignado. A fin de cuentas, un piloto amarriano en una fragata imperial no es fácilmente vinculable a las fuerzas de seguridad de Caldari.
Una vez establecidos en el sistema estelar de Nonni, inicie una próspera carrera militar que me llevó a la adquisición de mayores naves de combate. Desperto ésto mis ambiciones como comandante estelar, que pronto se vieron limitadas por la ausencia de una corporación que las respaldase. Para volar algo mayor que un crucero necesitaba ser admitido en una corporación. Hiroe impuso ciertas condiciones: ni piratas ni esclavistas. Entonces encontré a Paladines.
-Claro que conozco a Ruyman, pero llamale mejor “ruinaman”.
-¿Tanto sabes de él, Phobia? –pregunté con fingida simpatía.
-Yo estuve en Paladines y no hay corporacion más aburrida en la que volar.
La joven pero poco agraciada piloto hablaba más con cada nueva ronda a la que le invitaba. Pronto no fue capaz de mantenerse en pie ni de evitar revelarme todo cuanto necesitaba saber. La dejé antes de que empezara a vomitar.
Yo también tenía mis propias condiciones: jamás entraría en una corporación en la que imberbes pilotos de lengua facil tuviesen cabida. Pero tratar con Phobia había sido util; como se dice en la Pax Amarria “por sus enemigos los conoceréis”, y, si aquel despojo humano odiaba a Paladines con tanto ahínco, seguramente era por tratarse de una corporación competente.

Mi inscripción no fue aceptada inmediatamente, pensé que por falta de interés en alguien con tan corta carrera militar como la mía, pero, una vez admitido fui informado de que el CEO de la corporación estaba de baja. Ya en las oficinas del cuartel general de Paladines nadie se ponía de acuerdo.
-¿A quien debo presentarme entonces?
-Bueno… eeeeh… pues… a Liante.
-Intenté saludarle siquiera, pero su intercomunicador está desconectado
-Bueno, pues a… a… Einar.
-No, no, a mi no me cuelgues el novato.
-Bueno pues a Hida.
-¿Yo? Pero si no salgo de la fábrica, por favor.
-Bueno, entonces a Phoenix
-Mira, Destructor, mejor le pones tú al día, que los dos sois amarrianos y volais los mismos trastos.
-Bueno… sabía que me caía el muerto.
Destructor resultó un excelente instructor una vez en la academia de Paladines y pronto me fui acostumbrando a los demás pilotos habituales en el hangar principal de la corporación. Talim, una intrépida princesa que, como yo, habia renunciado a la vida palaciega para tomar las armas. DavidMe, un minmatar que pronto erradicó mis prejuicios sobre los de su raza. Mocte, que solía volar a las mismas intempestivas horas que yo, Neon, Frenchi, Toguri, tantos otros… Todos excelentes amigos, prestos a servir de ayuda, de rápido y eficaz consejo.

La corporación combatía la piratería y a tal fin financió para mi uso un crucero de batalla y pronto me ví a bordo de mi primer Harbinger. Sin embargo, un buen día, un piloto pirata fue precisamente lo que descubrí merodeando por nuestro hangar.
-Destructor, ¿Quien es ese tipo malencarado? Por su aspecto dudo que pueda volar libremente por imperio. ¿Es de la corporación?
-Tienes razón, en imperio se busca su cabeza. Pero sí, está en Paladines: Es el CEO, Ruyman.
Mi instructor no solía bromear, así que... debía ser cierto! Aquel oscuro hombre, con barba de tres días y de hosco gesto, que se acercaba a nosotros, era nuestro líder.
-Bienvenido, Somehow, ¿Que tal va tu instrucción? ¿Ya puedes llevar intis? ¿Que fiteo le has puesto al BC? Desde aquí veo unas placas de 400mm nada buenas. Vamos a ver, 1.600mm siempre, los cap rechargers fuera y pones en los bajos otro reparador de armadura medio, ¿Beam laser? ¿Esas torretas son de Beam? Hombre, lo tuyo es el Pulse, estás mejorando tus habilidades de Pulse Laser ¿no? Pues…
No, aquel primer encuentro no me ganó para la causa. Pero Ruyman, a pesar de sus puntuales arrebatos de incontinencia verbal y su mal humor después de soportar pérdidas de combate, tenía cierto carisma. Ver sonreir a alguien con cara de tan pocos amigos era como ver amanecer el sol desde la oscura soledad del puente de mando de mi nave después de una vigilia de combate. Pero lo verdaderamente revelador sobre aquel antiguo pirata reconvertido en defensor del orden fue como cambió Paladines con su regreso. Una vez al frente de la corporación, ésta gozó de un orden que no era nuevo para los veteranos, pero si para quienes no le conocíamos. Nuestro CEO era un hábil líder y las tareas fueron eficazmente asignadas, aún para mi.
-Some, me dijiste que allá en el imperio te preparaste para la diplomacia ¿no?
-Es un cometido en el que tengo cierta experiencia, si.
-Paladines tambien necesita diplomáticos ¿Que me dices?
-Sera un honor representar a la corporación, señor.
-Te tengo dicho que no me llames señor, ni jefe, hombre.
-Discúlpame, Ruy, el debido trato hacia los que tienen autoridad es algo muy arraigado entre los amarrianos... aún entre los que no tenemos igual.
Ciertamente, vivir entre mercenarios ha supuesto nuevos cambios en mí. Todos somos iguales, no importa si de Amarr, o Galente o donde sea, todos somos pilotos de combate y ponemos en juego nuestra vida y la de los cientos de tripulantes** de nuestras naves en manos de los demás. ¿No habrá ya nunca más seres inferiores a mi juicio?… bueno, tal vez… cuando recuerdo a Phobia no sé que pensar…

*NdA: Nótese, nuevamente, que la acción narrada en esta crónica corresponde a un periodo previo a la implementación de la Factional Warfare.

**NdA: Teóricamente, las naves en EvE no llevan más tripulación que su capsulier. Sin embargo esto dá muy poco juego narrativo; estas crónicas asumen que la innovación que supuso el pilotaje en cápsulas vino a reducir, y no erradicar, el uso de tripulantes en las naves espaciales. El capsulier comanda la nave desde su puente de mando, (o su carlinga, según dimensiones de la misma) dialogando en persona con el resto de la flota, lo que aporta un dramatismo a la narración del que por completo carece el burbujear telepáticamente flotando en líquido amniótico. Sólo en caso de riesgo para la nave aborda su piloto la única cápsula existente en la misma, condenando con ello al resto de sus tripulantes...

Capítulo 3: Zaalbar.

Había perseguido durante cuatro días a la hembra. Caía la noche, tres de las lunas de Syrikos V ya estaban en el cielo y el sol se ponía rápidamente. Sin embargo, mi presa no podía mantenerse alejada del nido por más tiempo; el riesgo de perder su camada por inanición ya igualaba el que suponía mi pertinaz acecho. El macho, un enorme ejemplar que logró emboscarme al segundo día, murió luchando con brutal fiereza. Expuse el cadaver de forma que diera con él su pareja; ésta se condujo entonces con verdadera astucia, sabiendo que no contaba con más opciones ante mí que intentar burlarme. Los cachorros de tales progenitores prometían ser especímenes excepcionales.
Tras un largo rodeo através del bosque, mi presa se aproximó por fin a una nueva cavidad rocosa. Esta vez, los sensores infrarrojos de mi visor detectaron vida en el interior; no era otra finta, se trataba del asentamiento familiar. La hembra se emboscó, acurrucada dentro de la gruta, dispuesta ya a un inevitable combate a muerte. A pesar de mi camuflaje y del campo de supresión de sonido que portaba, me detectó en cuanto me acerqué. La fiera inició su ataque con un profundo rugido, que los ecos de la cueva repitieron como si toda una manada se ocultara en ella. Una última argucia de mi valiente atacante, que poco después yacía sin vida víctima de mi lanza amarriana electrificada. Durante una caceria como aquella no gustaba de portar ningún arma laser, a fin de dar alguna oportunidad a mis oponentes.
Despues de ocultar el cadáver, me interné en la oscura cueva en busca del verdadero objetivo de mis acechanzas. Me preocupó la lectura de los infrarrojos, que era muy débil; las camadas solían ser numerosas en su especie. Sin embargo, una vez al fondo de la gruta descubrí que se alzaba ante mí con vida un único cachorro. Mostraba con temor sus dientes, aún tintados por la sangre de sus hermanos, a los que habia dado muerte y de los que recientemente se había alimentado para sobrevivir. Al intentar atraparlo logró morderme, pues lo que yo habia tomado por temor no era sino ferocidad.
-Tranquilo –susurré. La presion de sus fauces no aminoró.
-Tranquilo –dije una vez más.
Los agudos colmillos llegaron hasta mi carne y la sangre brotó de mi mano enguantada.
-Tranquilo.
Sin abandonar el bocado, el cachorro me miró parpadeando sin comprender porque yo no trataba de retirar la mano.
-Tranquilo…
La fiera abrió sus fauces y dejó libre por fin mi mano, pero no retrocedió. Retiré el guante y el emitió un rugido ante mi brusco gesto, pero se aproximó curioso a la vista de la incisión que me había causado. Esperaba una nueva dentellada, pero de otra vez me sorprendió al comenzar a lamer mi herida. Sentí nacer en ese instante un perdurable vínculo entre nosotros.
Cuando abandoné la cueva con el cachorro en mis brazos ya era completamente de noche, la primera luna de Syrikos V se destacaba en el firmamento con fulgor, Zaalbar la llamaban los nativos. Sus cuatro hermanas estaban en cuarto menguante, pero ella era luna llena aquella noche.
-Zaalbar será tu nombre.
El cachorro me miró nuevamente, después trepó hasta mi hombro derecho y se introdujo por la abertura de mi cazadora hasta dar con mi pecho, donde se acurrucó.

El recuerdo de aquella lejana jornada volvía en aquellos cruciales momentos a mí, mientras los misiles de medio centenar de fragatas Minmatar se estrellaban contra el casco de mi crucero de batalla. Zaalbar trotaba indiferente a mi lado sobre el puente de mando, su escamoso lomo se alzaba hasta mi cintura ahora. Con el tiempo había superado en mucho la envergadura media y la inteligencia de los sabuesos esclavistas amarrianos.
-Desperfectos propios hasta ahora, reporten.
-Escudos al 0%, recarga inviable, Señor.
-Señor, hemos perdido el 80% de nuestro blindaje.
-Sistemas de reparación sobrecalentados, Señor. ¡No recuperamos más blindaje por segundo del que el enemigo nos destruye!
El primer oficial se volvió hacia mí.
-Señor, le recomiendo por su seguridad comandar la nave desde la cápsula de salvamento.
-Abandonaré el puente sólo cuando yo lo estime oportuno –le increpé retirando mi capucha.
El gélido tono de mi respuesta no pasó inadvertido para Zaalbar, que irguió su largo cuello dirigiendo un rugido al oficial. El ojo cibernético en su cuenca derecha se encendió y un destello rojo comenzó a parpadear en el cuello del aterrorizado tripulante, que no pudo evitar retirarse antes de que se lo ordenase. Una velada sonrisa cruzó mi rostro mientras imaginaba los destrozos que mi leal bestia y sus implantes podrían llegar a causarle.
La inexperiencia de mis tripulantes justificaba sus temores; en caso de sucumbir la nave al fuego enemigo solo yo escaparía con vida. Podía arriesgarme a perder el crucero de batalla, sólo supondría un reducido golpe económico, su equipamiento era de la más baja calidad y el seguro estaba aún en vigor. Poco más podía decirse de los prescindibles cientos de seres inferiores que me servían como tripulación, no había ni un solo amarriano entre ellos del que preocuparme, todos eran de Caldari.
Al acusarse los primeros desperfectos en la estructura interna chisporrotearon algunos elementos electrónicos del puente de mando, lo que arrancó gemidos y exclamaciones entre mis hombres. Zaalbar sin embargo restregó afectuosamente su hocico contra mi túnica, emitiendo un confiado ronroneo. Ciertamente, la nave y su tripulación podían ser reemplazados, pero mi perro no.
-Reporten desperfectos sobre el blanco principal.
-Crucero Minmatar, Capitan flota enemiga, escudos 0%, casco 0%, estructura 48% y bajando, Señor.
-Quiero todos nuestros laser sobre él y activen el bombardeo inteligente.
-Señor, nuestros drones se verán afectados.
-Pero Señor, la demanda de energía…
-¡Es una orden! –y Zaalbar rugió de nuevo.
Los chispazos se multiplicaron, nuestra estructura se encontraba al 50% cuando la veloz nave capitana enemiga estalló finálmente. En el panel de misiones, aún intacto, parpadeó una luz verde.
-Suspendan maniobras ofensivas, inicien protocolo de salto, recogida de drones denegada. ¿Destinos en el arco frontal de la nave?
-¡Nuestro punto seguro Lit-4662, Señor!
-Quiero un salto a cero metros.
-¡Salto activo, Señor! –exclamó entusiasmado el oficial de navegación.
Volví a ocultarme bajo mi capucha. Sólo yo sabía que de hecho ya estábamos fuera de peligro, aunque la estructura del Harbringer todavía hubo de someterse a los impactos de numerosos enemigos mientras se iniciaba el salto. Se declaró un incendio en la popa de la nave y, con la última sacudida, una viga de sustentación cayó sobre la sección de estribor del puente causando varios heridos de gravedad, pero los angustiados hombres bajo mi mando continuaron en su puesto. Tras aquel estruendo, el sabueso olfateo la sangre y me miró inquisitivamente por primera vez.
-Tranquilo.

Capítulo 4: Camperman.

Era el único piloto en mono de vuelo dentro del club de oficiales. Desparramado sobre una silla, bebía a morro de una botella de whisky. Ruyman no tardó en acercarse para leerle la cartilla nuevamente.
-Algún día tu afición a la bebida te pasará factura en combate.
Por toda respuesta, Camperman arrojó su botella a una papelera cercana. A fin de cuentas ya estaba vacía. Tal vez dándose por satisfecho, el CEO se dispuso a dejarle solo de nuevo, pero Camperman se inclinó sobre la papelera y se puso a rebuscar en su interior con el ceño fruncido.
-¿Como es que coges esa botella de la basura? –le espetó Ruyman.
-Veo que todavía le queda un poquito –respondió apurando ya la última gota de whiskey.
-Camperman, eres la verguenza del club de oficiales.
Sin darse por aludido, el piloto abandonó pausadamente su asiento y se alejó de su superior. Me acerqué yo entonces a Ruyman.
-Ruy, ¿has visto a mi perro por la base? Se ha escapado de nuevo.
-¿Que la bestia esa anda suelta por aquí? Some, tienes que tener más cuidado, ya sabes lo que pasó la última vez…
Era mi turno para las reprimendas.
Entre tanto, Camperman pasaba junto a una concurrida mesa, donde un numeroso grupo de pilotos de la corporación charlaban amigablemente. Frenchiastur le saludo.
-Camper, que tal. Estamos practicando el alfabeto internacional de radio. ¿Lo conoces?
-Uuuuhh…
-A ver, Neon, ¿como se deletrearía Jita? –pregunto Frenchi
-Um… Juliet, Indian, Tango, Alfa ¿no?
-Premio para el caballero. Einar, EMC.
-No me gustan los Echo, Mike, Charlie –respondió el aludido.
-Muy bien, Camperman, una facilita, Warp Core Stabilizer.
-Eeeeh… Whiskey… Cubitos, Soda.
-Jo tio, lo tuyo no tiene arreglo –comento el Pater sin poder evitar sumarse a las risas del resto de los presentes. Camper continuó su camino mientras yo me acercaba a la mesa.
-Hola chicos, ¿habeis visto a Zaalbar?
-¿Quien es Zaalbar? –preguntó Neon.
-Mi perro, pensaba que lo conocias ya.
-Ah, pero ¿tienes un perro…?
Camperman, sin atender a nuestra conversación, alcanzó la salida del club de oficiales y tuvo la delicadeza de eructar sonoramente una vez la puerta se cerró detrás suya. En el amplio y largo corredor parpadeaban algunos fluorescentes, otros estaban definitivamente fundidos. El solitario piloto inició su camino sin prisa, cuando una silueta al fondo del pasillo atrajo poderosamente su atención. Una joven, de voluptuosas formas y con la escasa vestimenta que caracteriza a las de su profesión, se atusaba el largo cabello con provocativos movimientos. Camper apretó el paso decidido a satisfacer nuevas necesidades biológicas, pero, antes de llegar a la altura de la muchacha, otro hombre apareció a su lado y entabló conversación con ella.
-Me cago en todo –murmuró con enfado.
Sin embargo, después de unas pocas palabras, el desconocido se alejó de nuevo. Camperman alcanzo a verle cuando llegó hasta la joven, que le sonrió ofreciéndole sus encantos. A pesar de ello, el piloto siguió prestando toda su atención a aquel tipo. Era un musculoso Brutor; todo en el decía peligro: el pesado blaster en su cadera derecha, sus insignias de combate, incluso la forma en que caminaba alejándose… Siguió observando al hombre hasta que se perdió de vista por el hangar.
-Eh, nene, que estoy aquí –protestó la chica.
-¿Que queria ese tipo?
-Lo mismo que tu, tiarron, ¿vas a dejar pasar la oportunidad? –pero Camper había tratado demasiadas veces con mujeres como ésta y sabía de sobra cuando mentían. No repitió su pregunta, se limitó a poner delante de ella un billete de 50 ISK. La chica miró alrededor antes de contestar.
-Busca a una bailarina exótica de Achura, una tal Hiroe... ¿sabes tú algo? Ofrecía buena pasta, podemos ir a medias y…
La chica no pudo terminar su frase con el billete dentro de la boca. Camperman le puso también un dedo encima de los labios y esperó a que la prostituta asintiera comprendiéndole. Se apartó de ella entonces, volviendo con prisa por el corredor al club de oficiales. Pero cuando ya estaba ante la entrada, una sombra al acecho se deslizó a su espalda. Antes de que tocara los controles de acceso, su atacante se abalanzó sobre él.
Todo sucedió demasiado rápido, Camper sintió primero un fuerte golpe que le empujó contra la puerta, una fuerte presión sobre su espalda le mantuvo pegado a ella, seguidamente algo aprisiono su antebrazo derecho impidiéndole usar un posible arma. Una vez inmovilizado, escuchó un profundo rugido. Terminó de descubrir lo que había sucedido cuando vió que las fauces de Zaalbar eran lo que se cerraba sobre su antebrazo. Recordó entonces algo que una vez le había comentado sobre mi mascota: Sus implantes de inteligencia hacían posible tratarle casi como a un ser humano.
-Escucha, saco de pulgas, tu amo está efectivamente ahí dentro. Si no me sueltas, no podré abrir la puerta, ¿me pillas?.
El sabueso liberó en el acto su presa y volvió a ponerse a cuatro patas, pero no dejó de mirar a Camperman con hostilidad. Aun así el piloto no se amedrentó.
-Tu no puedes entrar. ¿Entiendes eso también?
Zaalbar emitio un lastimero gemido y comenzó a rondar delante de la puerta como una fiera enjaulada.
-Espera aquí.
La bestia de caza se sento, mirándole expectante. A Camper se le ocurrió probar entonces algo más, como “dame la patita”, pero finalmente decidió no forzar su suerte y entró en el club de oficiales.
-Somehow, tu caniche está ahí fuera mordisqueando la puerta.
Todos continuábamos junto a la misma mesa, cerca de la entrada. Neon, que se había levantado para irse, volvió a preguntar.
-Ah, entonces ¿es cierto que tienes un perro? Me gustaria verlo.
Antes de que alguien se lo impidiese, ya habia accionado los controles de acceso. Cuando vio a Zaalbar casi se cae de espaldas.
-¿Esa cosa es tu perro?
-Si, es un sabueso esclavista amarriano, ¿nunca habías visto uno?
-No, nunca.
A la vista de su amo, la bestia se aproximó sumisamente hasta nosotros. Muchos de los presentes dejaron escapar una exclamación.
-Somehow, -tercio Ruyman- ya sabes que no puede entrar aquí.
-Me lo llevo ahora mismo. Vamos, Zaalbar, no debiste dejar sola a Hiroe.
Camperman me retuvo entonces.
-Espera Some. Tengo que decirte algo…

Capítulo 5: Noemar.

La estación de ensamblaje de la Armada de Caldari en Nonni 1 fue de pronto sacudida por una tremenda explosión. Se escuchó seguidamente el desplome de varios paneles y estructuras, gritos, la alarma de incendio y algunas explosiones secundarias. Los pilotos y tripulantes de las numerosas corporaciones estacionadas en la base corrían desde todas partes hacia los hangares para abordar sus naves. El personal de la base y los civiles trataban angustiados de localizar a sus familiares mientras el contingente militar de Caldari destacado en la estación era de inmediato movilizado, sumándose al caos en sus esfuerzos por controlar la situación.
-Esto no puede ser un ataque –exclamó Einar.
-Ha sido una explosión interna –aseguró Neon.
En el club de oficiales varias mesas se habían volcado y algunas luces se habían fundido, pero todos estábamos bien. Pude ver que Ruyman estaba atendiendo una llamada en su comunicador personal.
-Atencion –pidió el CEO al terminar –me informan que se ha producido un atentado en las dependencias arrendadas de la base. Concretamente, y quiero mucha calma, en las instalaciones de nuestra corporación.
-¡Mis torretas T2! –exclamó Frenchi.
-¡La cadena de montaje! –gritó Liante.
-¡Mi set de implantes! –se lamento Phoenix.
-¡Caballeros he dicho calma! –repitió Ruy.
Una terrible certeza comenzó a crecer en mi interior a tenor de lo que acababa de contarme Camperman que, aún a mi lado, me miraba con inquietud.
-No puede estar relacionado, Some, no le habría dado tiempo…
-A él no, pero tal vez no estaba solo.
Zaalbar gimió inquieto a mi vera, como corroborando mis temores.
Ruyman, que ya estaba accionando los controles de salida del club de oficiales, comenzó a darnos instrucciones.
-Estoy en permanente contacto con la comandancia de la base, voy ahora a reunirme con ellos, Stark: tu vienes conmigo, Hida: llevate a Einar y Liante a la zona de fabricación, Neon: un grupo contigo a los hangares; la explosión ha sido en ese area, quiero una primera evaluación en cuanto llegueis, el resto a nuestra zona residencial, hay que intentar localizar a todo nuestro personal en la base. Moveos.
Cruzamos el oscuro corredor a toda prisa, la megafonía de la base, con sus mensajes pidiendo tranquilidad, no lograba apagar el metálico golpeteo de nuestra carrera. Antes de separarnos, Neon pidió voluntarios para acceder al hangar y casi todos se le unieron, preocupados como estaban por sus naves. Solo Frenchi, Xiib y Camper, quien conocía mis inquietudes, me siguieron hasta la zona residencial. Zaalbar trotaba delante nuestra, consciente de cuanto estaba ocurriendo en gran medida.
-Tened en cuenta que, si se trata de un atentado contra Paladines, aún podemos estar en peligro –advirtió Frenchi -Yo voy siempre armado, pero ¿y vosotros?
-Yo tampoco sé ir de otra forma –afirmó Camperman desenfundando.
-Yo tengo aquí no más el blaster de mi abuelo –comentó Xiib, tomando también su pesado blaster.
-¿Somehow?
-Yo tengo a Zaalbar. Es mejor que un laser.
-Doy fé de ello –aseguró Camper.
La bestia se detuvo ante el corredor principal de acceso a nuestra zona residencial, creímos que al darse por aludido, pero cuando le alcanzamos pudimos observar que los controles de la puerta habían estallado y no había apenas luces en su interior. El sabueso husmeaba el suelo conteniendo un rugido.
-Esto no tiene nada que ver con la explosión –aseguro Xiib -Estamos demasiado lejos de la zona afectada, esto es obra de alguien más.
Zaalbar avanzó cautelosamente por el pasillo en sombras, pegado a la pared izquierda, Frenchi por medio de gestos nos pidió silencio y dividió el grupo en dos. Yo seguí a mi fiel bestia de caza, que volvió a detenerse en pose de alerta. El haz de su ojo cibernético brilló hacia unos paneles del corredor delante de nuestro grupo. Entre ellos se ocultaba alguien que nos daba la espalda. Por las formas de su ajustado mono de piloto y gracias al característico tono azul de su corto pelo, descubrimos a Noemar.
-Llegáis tarde –nos susurro cuando alcanzamos su posición.
-¿Que haces aquí? –le preguntó Xiib.
Una andanada de laser desde el fondo del pasillo nos sirvió a todos por respuesta. Noemar, que seguía alerta, contestó al fuego con su blaster de energía, los demás nos volvimos a dividir a ambos lados del corredor buscando cobertura mientras una brillante lluvia de chispas caía sobre nosotros.
-Hay un tipo tras esa esquina. He cerrado los demás accesos a las residencias; si quiere salir tendrá que vérselas con nosotros.
-Buena chica –comentó Frenchi.
-No está mal, para… -trató de continuar Camper.
-Eah, ya llegó la panda de esteroides –rezongó ella fingiendo enfado. En realidad se alegraba mucho de vernos, las baterías de su blaster estaban a menos del 50%.
Nuestro oponente volvió a dispararnos, pero esta vez respondieron Camperman y Xiib al ataque. El blaster de Xiib produjo serios impactos y explosiones sobre los paneles tras los que se ocultaba el enemigo.
-Xiib, ¿que rayos tiraba tu abuelo, chico? –preguntó Camper.
-El viejito estaba ya muy mayor y no andaba bien de la vista. Por eso prefería disparos bien potentes, así se aseguraba mi abuelito de que fijo le metía a algún pendejo.
-No lo dudo!
A la sombra de mis propias dudas, me volví hacia Noemar.
-¿Como es que llegaste tan rapido? –pregunté. Ella vaciló al contestar.
-He oido por mi comunicador lo del hangar. Creo que es sólo una maniobra de distracción, pretendían asaltar nuestras viviendas.
-Noe, no me has contestado.
La joven bajó los ojos.
-Antes de la explosión hablaba con Hiroe. Algo interrumpió nuestra conversación y decidí venir a ver que pasaba, pero no he podido entrar. Encontre los controles manipulados y los arreglé atrapando a alguien, pero creo que los demás ya estaban fuera. Lo siento Somehow, tenía que haberte llamado, pero no me dió un respiro cuando empezamos a dispararnos.
Todo cuanto estaba temiendo se confirmaba a cada paso.
-Voy a soltar a Zaalbar para que reduzca al intruso. Frenchi, Camper, y sobre todo tu, Xiib, abrid fuego para que no asome. ¡Ahora!.
Atendiendo a mis instrucciones, una continua sucesión de disparos y estallidos iluminó el corredor mientras daba indicaciones a la bestia. En seguida Zaalbar se lanzó a la carrera entre los disparos y saltó sobre la pared opuesta a su objetivo, pero sólo para impulsarse aún más y brincar sobre el techo antes de caerle desde arriba. El hombre ni siquiera tuvo tiempo de apuntarle. Escuchamos un terrible alarido y nos apresuramos a llegar hasta el fondo del corredor.
Nuestro atacante yacía boca arriba tras su parapeto, las fauces de Zaalbar se cerraban sobre su cuello y una de sus garras aprisionaba su antebrazo derecho. El blaster había salido despedido varios metros. Un charco de sangre empezó a formarse bajo su cabeza, empapando las rastas del Brutor, que nos miraba sin miedo.
-Es el tipo que ví cerca del club. –comentó Camperman.
-¿Quién eres?¿Para quién trabajas?
El minmatar escupió un espumarajo sanguinolento por respuesta.
-Vas a morir, cerdo. –le informo Frenchiastur -Puede ser rápido, o podemos dejar que nuestro perro te saque las tripas y se las coma mientras miras. ¿Que me dices?
El temor seguía sin asomar a su rostro, a pesar de los rugidos de la bestia, que atenazaba su cuello cada vez con más fuerza. Empecé a registrar su indumentaria y pronto encontré sus credenciales.
-Agent Oskar. –leí. -Dinos quien te paga, escoria, o mi sabueso arrancará tu sucia cabeza de cuajo.
-Cuanto antes mejor, –dijo por fin el minmatar, -tengo un clon esperando en Tortuga*, maldito esclavista asesino.
-¡Sois unos salvajes! –terció Noemar. –Llevaremos a este hombre a las instalaciones médicas de la base. –Todos miramos a la piloto contrariados, pero ella continuó, dirigiéndose ahora al prisionero. –Allí, nuestros médicos te inducirán un bonito coma, del que nos ocuparemos no salgas en los próximos 40 o 50 años. Vivirás como un vegetal durante décadas, se acabaron los clones de salto por una larga, muy larga temporada… no más vuelos interestelares para ti, amigo.
El dulce tono de su voz, al que nos tenía tan agradablemente acostumbrados, hacía parecer su amenaza aún más terrible. Los ojos del Brutor brillaban de puro pánico ahora.
-Guramsan, -dijo, -él es el jefe, nos pagó para encontrar a la chica. Tenía dinero, mucho dinero. Sabiamos que esa bailarina, Hiroe, estaba en esta base, pero no sabíamos bajo que corporación. Otros llegaron antes y se llevaron mi parte.
-¿Quién paga a tu jefe?
-Sólo él lo sabe. No haciamos preguntas. Había muchos ISK para todos. No sé nada más. Busca a Guramsan y… encontrarás a la chica. No… se… más...
La sangre bajo su cuerpo aumentaba constantemente. En su ataque, Zaalbar había seccionado la yugular de Oskar. Miré a la bestia y asentí. Cerrando sus fauces por completo, el sabueso decapitó al minmatar.

*NdA: Estación en low-sec con servicios médicos especializados en la fabricación ilegal de clones, muy de moda antes de la implementación de ciertos cambios en EvE.

Capitulo 6: Stark.

Mientras corríamos hacia el hangar, nuestros intercomunicadores personales no tuvieron un segundo de descanso; todos contactábamos con las tripulaciones de nuestras naves para acelerar en lo posible el despegue. Ruyman, puesto al corriente de lo que habíamos descubierto, nos confirmó desde la comandancia de la base que la última nave que habia abandonado la estación antes del atentado habia sido un Scorpion a nombre de Guramsan.
-Aún está en el canal local de Nonni. –Aseguró el CEO.
El hangar corporativo seguía siendo un bullicioso caos, encontramos en el suelo el enorme panel en el que, normalmente sobre la entrada, se leía “PALADINES” con grandes letras amarillas sobre fondo azul. Abordamos nuestras embarcaciones sin optimismo posible, nuestro objetivo nos llevaba demasiada ventaja.
-Voy a coordinar la operación desde aquí, –continuó Ruyman, -Concord no va a intervenir, no existe aun conexión demostrable entre ese tal Guramsan y el reciente atentado.
-Malditos mequetrefes come-donuts.
-Silencio radio, Pater. –Ordeno nuestro lider.
-El objetivo ha abandonado Nonni, ¡ya no lo tengo en local! –exclamó Neon, que ya había logrado saltar al espacio.
-Yo lo tengo en local ahora.
-¿Quien es “yo”? –pregunto Ruy impaciente, -¿y que sistema?
-Ups, perdón soy Princess Talim, estoy de misioneo en Aunennen.
Como cabía esperar, la ruta de escape de nuestro enemigo comenzaba en el sistema low-sec más cercano.
-Aborta misión y warpea a la gate de Otalieto.
-Alla voy.
-Neon, salta a Aunenen en cuanto puedas, quiero la proxima nave operativa en Nonni campeando esa gate.
Golfa Stark, de pie junto a su admirado comandante, no pudo evitar preocuparse.
-Señor, Aunenen tiene otra salida hacia Liukikka, ¿Y si Guramsan ha warpeado hacia allí en lugar de Otalieto?
Ruyman cerró el micro antes de contestar.
-Tengo solo un piloto y 2 gates. He elegido la gate que se abre hacia mayor número de sistemas de low-sec. Digamos que tengo un 60% de posibilidades de acertar.
-Scorpion en mi scanner. 245km, 122km, ¡viene para aca! –exclamó Talim. El veterano líder dirigió una graciosa mueca a su subordinada mientras abría el micro de nuevo.
-Puntéalo, Talim, y por todos los demonios ¡que no salte!
-Punteado. Ja, ja, lo tengo. ¡No! Un momento. ¡Me ha jammeado! No lo puedo tarjetear, mierda.
-Lleva un Scorpion. Es normal, -intentó tranquilizarle el CEO.
-Si salta fuera del sistema le perdemos, -comento en voz baja Stark.
-Aken, eres nuestra última esperanza, ¿donde estás?
-Vengo de Passari. Saltando a Litiura ahora.
-Demasiado lejos.
-Mierda, va a saltar, -se quejó Talim. –No, un momento. Me ha tarjeteado. ¡Me está disparando! Se queda a matarme... ehem, que alegría...
En la sala de mando de la estación de Caldari, Ruyman apretó con fuerza el brazo de la teniente Stark.
-Chicos, se lo tiene muy creído, piensa dejarnos un kill rapidito como despedida; os juro que lo va a pagar caro! Talim, acelera al gate y salta en cuanto puedas para cerrarle el otro lado. ¿Neon?
-En Aunenen, warpeando hacia Talim.
Lo mejor de sus pilotos, pensó el CEO, era esa rara capacidad que todos tenían para a veces adelantarse con éxito a sus propias órdenes. Cuando solo cabía una opción, los pilotos de Paladines eran conscientes.
Guramsan, que imaginaba escapar sin contratiempos y llevándose además por delante el Drake de la princesa Talim se vió furiosamente atacado por el battleship de Neon. Perdió a continuación su blanco, pues Talim logró pasar al otro lado del gate. Antes de que el Scorpion lograra neutralizar los sensores de la nave de Neon y zafarse del combate, la Istar de Einar logró sumarse a la refriega, pues habia podido dejar el hangar a continuación de Neon. Fue entonces cuando el pirata desapareció.
-¡Activacion! ¡Ha saltado!
-Einar, jumpeando, Neon, mantienes posición. Talim, volvemos a depender de ti.
Sobre el puente de su maltrecha Drake, la princesa de Caldari escrutaba el solitario firmamento a su alrededor. La Scorpion se materializó de repente, a menos de 12Km de donde se encontraba.
-Lo tengo. Punteado de nuevo. ¡No se por cuanto tiempo!
-¿Einar?
-Ya estoy aquí. Ha preferido jammearme a mí ahora. No es tonto.
Pero ya daba igual. Pronto, nave tras nave, la flota casi al completo de Paladines se encontró dividida asediando ambos lados de la puerta.
-Ya es nuestro, no puede permajammear tantas naves!-rugió de puro júbilo nuestro líder, -pero no lo peteis. Dejadlo en estructura. Somehow, dame tu posición.
-Desacelerando, llego al gate, enemigo a la vista. Esta siendo bumpeado.
-Abre un canal privado con el objetivo. Todo tuyo.
A solas en la carlinga principal de mi Crusader, no pude contener el temblor de mis manos al tomar el micro.
-Le habla Somehow, Diplomatico de Paladines. Tenemos pleno conocimiento de su reciente acción contra nuestras instalaciones en Nonni 1. Tenemos asimismo autorización de Concord para abatir su nave. Le ofrecemos una cuenta de no agresión de 15 minutos a cambio de la libertad del personal incautado en nuestras residencias.
Sobre un fondo de sirenas de alarma y explosiones, una aguda voz se abrió paso en mis auriculares.
-Sé quien eres, y sé quien es ella. ¿Quién crees que me paga, estupido? ¿Piensas que puedo asumir el fracaso de mi misión? Voy a hacer entrega de esta esclava a menos que destruyais mi nave. ¡Si vosotros la matais no será tan grave mi culpa!
-Nuestros interceptores darán cuenta de tu cápsula de salvamento, no tienes alternativa, -dije intentando ganar tiempo.
-¡Poco me importa! Implantes, clones, naves… con la recompensa por esa bailarina puedo pagarme mi propia estación espacial y un Titán de propina para defenderla.
-Si la dejas ir hoy salvarás la piel y tendrás ocasión de volver a capturarla otro día. –Era mi último y menos débil argumento.
-Él lo sabrá! No sobreviviré a su ira. Tú, tú lo sabes también. ¡No!
Cerré el comunicador y abrí el canal de Paladines.
-Ruyman, solicito permiso para que sea abatido el objetivo.
Todos en sus naves contuvieron la respiración.
-Some, hemos escaneado la Scorpion: Hiroe está a bordo. ¿Estás seguro de lo que dices? –el tono de nuestro CEO no podia ser mas grave.
-Afirmativo, -aseguré cerrando los ojos, -no hay otra alternativa, si es que alguna queda.
-Caballeros… abran fuego.
La Scorpion, en mitad de un estruendoso estallido, fue volatilizada en un instante. Un único pod apareció en mi radar y logré tarjetearlo antes que nadie. Explotó décimas de segundo después, dejando una vidriosa silueta humana flotando en el vacio. Maniobré el interceptor acelerando hasta chocar con el cadáver, que se rompio en mil pedazos.
-Que alguien acceda a los restos de esa nave, por favor, -solicito la teniente Stark desde la comandancia de la base.
El Drake de Talim era de nuevo la nave más cercana, sus rayos tractores absorbieron los despojos de la Sporpion .
-Umm, que bien, bastantes cosas T2, algo de munición… eh, un momento, hay 7 compartimentos con soporte vital. ¡Somehow, hemos encontrado... a Hiroe! Mi tripulación está desarmando a 6 paramilitares que la custodiaban.
Como yo habia imaginado, una mercancía tan valiosa por fuerza debía gozar de una escolta que, consciente del desfavorable curso de la batalla, no había dudado en tratar de ponerse a salvo en la bodega de carga de nuestro objetivo. Contaba también con que fuesen lo bastante previsores como para llevar con ellos a su cautiva, sabiendo que, tal acción, les dejaba en mejor lugar para pedir por su vida tras ser ellos mismos capturados. Mi última esperanza, la más débil de todas, había resultado cierta.
Entre las felicitaciones de mis camaradas y sus gritos de júbilo, la voz de nuestro comandante se abrió paso por el canal de operaciones. Una ovación sonaba de fondo.
-Todos volviendo a la base. Caballeros, buen trabajo, una vez más.
En la comandancia de la estación de ensamblaje de la Armada de Caldari de Nonni 1, la teniente Golfa Stark, movida por la alegria reinante, no pudo evitar abrazar a su adorado líder. Ruyman sonreía feliz hasta que divisó al fondo de la sala, junto a la entrada, a la piloto Noemar acercándose.
-Pe… pensaba que tú también habías saltado al espacio… -comenzó el CEO.
Stark, sonrojada, intentó recuperar la compostura y adoptar una pose militar.
-Venía a ver si necesitabas ayuda, no sabía que la teniente Golfa Stark ya estaba aquí contigo. –La joven de azulado cabello había acentuado descaradamente el nombre de pila de la teniente.
-Noe, no sé lo que estarás pensando, pero te equivocas.
-Y si no eres capaz de saber lo que estoy pensando, cómo es que dices que me equivoco, ¿eh? ¡A ver!
-Solicito permiso para retirarme, –murmuró la teniente.
-Concedido. –Ruyman se volvió hacia los controles de comunicación. –Somehow, tienes dos horas para personarte en mi despacho.
-Recibido, -conteste desde mi nave.
El veterano CEO se volvió de nuevo hacia Noemar, dispuesto a seguir librando nuevas batallas.
-Usted y yo hablaremos ahora, piloto.

Capitulo 7: Paladines.

Me encontré dos horas después con Ruyman que, inesperadamente, se hallaba de muy buen humor. Su uniforme de gala estaba mal ajustado y su cabello en desorden.
-Aquí la tienes, -comencé entregándole el documento.
-¿Qué es esto? –me preguntó sorprendido.
-Mi carta de dimisión. Después de lo sucedido hoy no puedo continuar en Paladines. He comprometido la seguridad de todos los miembros de la corporación. Por vuestro propio bien, he de marcharme.
-Sientate, Some.
Obedecí. El CEO abandonó su asiento con gesto grave y, con mi documento de renuncia en las manos, comenzó a pasear por el despacho, como siempre que nos sermoneaba.
-A ver, lo sucedido hoy no ha sido una acción contra tí. Ha sido contra todos nosotros. Paladines es una familia. No sé por lo que Hiroe y tú habéis pasado, ni de donde venis. A todos nos persigue un pasado… -sus ojos brillaron ausentes por un instante, -pero nuestro presente es esta familia que hemos construido entre todos. Y nadie va a dar un paso atrás, y hablo por cada miembro de Paladines y con certeza, te lo digo, venga lo que venga contra nosotros. Dame una buena razón para que no haga trizas este documento ahora mismo.
No pude hablar, habia un nudo en mi garganta. Ruyman cumplió su palabra una vez más y mi carta de dimisión terminó hecha pedazos en una papelera.
-Bien, ahora dime todo lo que creas conveniente que deba saber.
Nuestra reunión continuó durante varias horas. Tras los últimos acontecimientos resultaba evidente que nuestra corporación necesitaba nuevos aliados. En ese sentido se hicieron nuevos planes.
Cuando posteriormente en Paladines se anunció plantear la entrada en alianza con la corporación Princeps, la sorpresa fue generalizada, a raíz de los puntos de fricción que en el pasado habían existido entre ambas organizaciones. Al abrigo de tales recuerdos, y no conociendo los verdaderos motivos que, por mi situación, nos empujaban a todos a entrar en Tercios, algunos de los más veteranos miembros de nuestra familia protestaron, pero disciplinadamente, aceptaron el subsiguiente nuevo estado de cosas una vez se votó favorablemente en ese sentido.
Sólo Ruyman y yo conocíamos los más profundos motivos por los que resultaba ineludible abandonar la seguridad del espacio de Caldari y acuartelar nuestra corporación en sistemas de low-sec, donde todo desconocido era tratado como hostil y podíamos velar por nuestra propia seguridad con mayor eficacia. Pero era mi propia seguridad la que estaba verdaderamente comprometida…
Cuantas veces deseé aproximarme a muchos de mis más veteranos camaradas en privado y rogarles perdón por todos los cambios a los que mi particular situación había empujado sus vidas. Pero siempre contuve mis impulsos, sabiendo que aún en mayor peligro les habría puesto revelándoles mi identidad y pasado.
Fageras fue un cómodo destino inicial en el que pasar desapercibido como un amarriano más. Vivir de nuevo en el imperio resultaba gratificante para mi, aunque se tratase de la última frontera de nuestra soberanía. Por fín volvía a contar con leales tripulaciones de curtidos amarrianos en mis naves y podía servir a los intereses de mi raza en discretas misiones. Albergaba también la débil esperanza de que a mi verdadero adversario no se le ocurriría enviar a sus agentes a buscarme dentro de su propio imperio, y muchos menos en los rudos sistemas fronterizos. Las tinieblas comenzaban a disiparse.
El siguiente paso natural para beneficio de la corporación y de todos sus integrantes fue abordar espacio libre. Al abrigo de Band of Brothers, una de las mayores alianzas de corporaciones de toda la galaxia, se decidió habitar en sistemas de seguridad 0.0 y ganar propia soberanía sobre ellos.
Tal objetivo, a nivel personal, supuso ponernos a Hiroe y a mí mismo más allá de la sombra que nuestro poderoso enemigo lograse proyectar. Supuso encontrar la luz.

Fin de las Cronicas de Luz.

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Última edición por Somehow el 02 Nov 2013, 09:11, editado 2 veces en total

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 Asunto: Re: Crónicas de la Luz.
NotaPublicado: 30 Oct 2013, 12:10 
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Registrado: 02 Jul 2013, 17:58
Mensajes: 222
Corporación: PALADINES
Alianza: Fundadores de NEXO y ex de TERCIOS
Excelente Some :)

Pensé que se había perdido en el fondo del foro viejo de hace ya milenios jeje. Qué pena que no pueda decir lo mismo de las otras crónicas que fuimos escribiendo.

Aunque no sé si tengo algún backup en el disco duro externo.

+10 a esta crónica. Siempre me gustó tu estilo literario.


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 Asunto: Re: Crónicas de la Luz.
NotaPublicado: 15 Dic 2013, 03:47 
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Registrado: 24 Dic 2011, 15:44
Mensajes: 3
Pero que bien has mezclado la realidad con la ficción. Yo no conocía este relato y francamente lo leo en un momento de nostalgia que me ha hecho regresar a aquellos días. Muy buen relato.

¿Tienes más?


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 Asunto: Re: Crónicas de la Luz.
NotaPublicado: 16 Dic 2013, 01:41 
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Registrado: 15 Mar 2012, 07:22
Mensajes: 1
Que gusto entrar al foro y hallar una buena pieza literaria ambientada en el juego. Muy bien lograda la conjunción entre la ficción y la experiencia de juego, de principio a fin bastante llamativo la historia. Felicidades al autor.

PD: Si existe o creas más material se agradece si lo compartes.


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 Asunto: Re: Crónicas de la Luz.
NotaPublicado: 16 Dic 2013, 08:20 
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Registrado: 15 Oct 2013, 13:55
Mensajes: 116
Ubicación: Augsburg, Deutschland
Corporación: Recios Explorer Wing [R.EW]
Gracias por los comentarios, de veras.

Os dejo aqui el link de la segunda parte, por si se os había pasado:
viewtopic.php?f=41&t=5450

Un saludo,
Somehow

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